Comparte el artículo UNA IDEA PARA UN DESAYUNO O UNA MERIENDA DISTINTOS: CARACOLES DE ESPELTA RELLENOS DE GRANOLA Y MERMELADA (CON MASA MADRE): Cuando tien ...
Cuando tienes una masa madre en casa, además de mimarla mucho, tienes que ir buscando ideas casi a diario para darle salida si como nosotros no la quieres dejar en la nevera para evitar que vaya tomando acidez.
Un poco por casualidad, estaba buscando una idea para un desayuno distinto, un brunch más exactamente, un momento que me encanta ya que te ahorras preparar la comida y te puedes permitir unas delicias extra para desayunar.
Quería preparar otra cosa que un sencillo pan casero y tampoco me quería liar con bollitos individuales… bueno, ya veis que lo segundo no lo he respetado totalmente…
Mirando en la nevera, encontré un pote de mermelada de albaricoques y falsas almendras casi vacío y abriendo la despensa unas cucharadas de granola, demasiado pocas para un desayuno pero demasiado para picarlas así. Me apetecían bocaditos crujientes así que la máquina de ideas se embaló y… ¡aquí tenéis el resultado!
Seré sincera: me la apunto en el blog para no olvidármela, así la podré repetir con muuuuchas otras opciones ;o) Se comen solitos, de un bocado y el fallo es que saben a poco jejeje
Darles forma a los caracoles es más largo de explicar que de decir. Mi ayudante fotógrafo tuvo que ir sacando fotos de las
etapas en distintos caracoles ya que el flash no era tan veloz como mis manos
Esta es mi aportación para La Recepta del 15 cuyo tema es PAN… Claro que con este tema no podíamos fallarles als Fogons de la Bordeta y a Xocolata Desfeta ;o)
CARACOLES DE ESPELTA
RELLENOS DE GRANOLA Y
MERMELADA (CON MASA MADRE)
Para unos 10 caracoles
Para la masa
60g de masa madre activa
120g de harina de espelta
100g de harina panificable
120g de agua filtrada a 35º
1/2cc* de sal fina
Para el relleno
5CS** de granola casero ligero o crujiente al gusto de cada uno (crujiente en la foto)
5cc* de mermelada al gusto de cada uno (de albaricoque y falsas almendras en la foto)
1 huevo pintado para dorar
Para la masa
Preparamos la masa como de costumbre.
Diluimos la masa madre con el agua tibia.
Añadimos la harina de espelta y la harina de fuerza y mezclamos bien SIN AMASAR, lo justito para que toda la harina esté integrada.
Dejamos esta mezcla en reposo 30 minutos en un lugar con bastante calor, tapado con un trapo limpio.
Al cabo de este tiempo, añadimos la sal y amasamos con mucha energía hasta que la masa tenga una consistencia firme y suave, que la podamos trabajar sin que se nos enganche en las manos. Si es necesario, añadiremos un poco de harina hasta obtener la textura perfecta.
Según el grado de humedad de la masa madre que empleas (la mía contiene muy poco agua), tal vez tengas que añadir menos agua o más harina para obtener la textura perfecta que te permita trabajarla.
Colocamos la masa en un bol grande previamente untado con un pelín de aceite neutro tipo girasol, y le vamos dando un par de vueltas para que tenga aceite por todas partes. Así evitamos que se seque la masa cuando hace calor.
Tapamos con un paño limpio y dejamos en reposo unas 2 horas en un lugar templado de la casa (la masa tiene que doblar su volumen, y puede tardar más o menos según la temperatura ambiente).
Para el relleno
Cuando la masa haya reposado, con cuidado la colocamos en el mármol de la cocina enharinado y la cortamos en 10 trocitos de 25g, con la ayuda de una báscula para tener caracoles del mismo tamaño.
Y allí vamos con el paso a paso para darles forma ;o)
Con la masa formamos un rulo de unos 10 cm de largo y después con el rodillo le damos un ancho de 1,5 cm más o menos:
Untamos sin llegar a los bordes la masa con un poco de mermelada (como ½cc* de mermelada):
Cogemos un poco de granola y lo repartimos sobre la mermelada:
Podemos poner bastante cantidad, cuanta más granola, ¡mejor! Pero siempre sin excederse por los lados:
Después, con cuidado pero sin miedo, “cerramos” la primera vuelta que nos ayudará a formar el caracol:
Ahora sólo es cuestión de enrollar el caracol:
En la última vuelta, presionamos ligeramente la masa para que se adhiera y deje el caracol sellado:
Y aquí tenéis el resultado:
Ahora toca repetir lo mismo con los 9 otros trocitos de masa ;o)
Los vamos colocando en la bandeja del horno dejando unos 5/6 mm entre ellos, ya que van a coger un poco de volumen durante el reposo y la cocción:
Cuando terminemos, los cubrimos con un paño de cocina limpio y dejamos que suban durante 30/45 minutos en un lugar templado.
Mientras tanto, calentamos el horno a 200º.
Después del tiempo de reposo, “pintamos” los caracoles con el huevo batido. Horneamos durante unos 20-25 minutos a 200º hasta que estén dorados.
Los dejamos sobre una rejilla de pastelería para que no vayan cogiendo humedad y… ¡listos para comer!
Como más me gustaron es templaditos, recién sacados del horno, tal cuales.
Como más le gustaron a mi marido fueron fríos con un pelín de mantequilla.
Cada uno, ¡como más le guste!
Bon profit!
Algunas informaciones útiles o no tan útiles
*cc: cucharita de café
** CS: cuchara sopera

He creado este blog para compartir con vosotros mis recetas favoritas, caseras, sanas y de primera
calidad.
Toda la filosofía de este blog esta aquí.